13. Una amiga dijo que no podía ir a mi boda porque le daría demasiada tristeza que alguien como yo, una chica más grande, fuera feliz y se casara, mientras que ella, una diosa tipo modelo, estaba soltera.

Dijo que era una farsa y que lloraría de principio a fin, y de paso, que no quería eclipsarme en las fotos, ya sabes, con lo “rolliza” que estoy, en sus palabras.
No hace falta decir que ya no somos amigas. Yo estoy felizmente casada, ella sigue soltera quejándose de que los hombres no ven su valor, y hay que tener en cuenta que el hombre que ella quiere debe parecer un modelo con una cuenta bancaria enorme. A lo largo de los años, he dejado pasar sus pequeños comentarios, pero este fue demasiado.