27. Antílope Saiga (Saiga tatarica)

El antílope saiga parece un antílope pequeño con una nariz flexible, desproporcionadamente grande y parecida a una trompa que le cuelga sobre la boca. Aunque antes vagaba por las vastas estepas euroasiáticas, ahora solo sobrevive en unas pocas áreas protegidas de Rusia y Kazajistán.
Esa extraña probóscide filtra el polvo, calienta el aire frío en invierno y enfría el aire caliente en verano, actuando como un aire acondicionado y una máscara de gas incorporados. Tristemente en peligro crítico de extinción, la nariz única del saiga lo hace reconocible al instante. Para los adultos que crecieron pensando que los antílopes eran gráciles y comunes, ver a este superviviente de «nariz de elefante» nos recuerda que la evolución puede producir características que parecen retocadas con Photoshop, pero que están perfectamente diseñadas para la dura vida en la estepa.