Una escena angustiante

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En cuanto entró en la habitación, Oscar se quedó sin palabras. Su pequeña estaba tumbada en una cama de hospital, conectada a una máquina y a una vía intravenosa. Tenía los ojos cerrados, como si estuviera durmiendo, y su piel estaba muy pálida. Parecía enferma, y cualquier virus con el que se hubiera infectado se había extendido rápidamente. En cuestión de horas, su enérgica hija se había puesto terriblemente enferma, y Oscar aún no sabía cómo había ocurrido.

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Pero la pregunta que tenía en mente era: ¿sobreviviría Lily? No quería pensarlo, pero verla en ese estado le hizo considerar todos los posibles resultados.

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